Lectura: 1 Crónicas 17:16-17,19 “16Y entró el rey David y estuvo delante de Jehová, y dijo: Jehová Dios, ¿quién soy yo, y cuál es mi casa, para que me hayas traído hasta este lugar? 17Y aun esto, oh Dios, te ha parecido poco, pues que has hablado de la casa de tu siervo para tiempo más lejano, y me has mirado como a un hombre excelente, oh Jehová Dios 19Oh Jehová, por amor de tu siervo y según tu corazón, has hecho toda esta grandeza, para hacer notorias todas tus grandezas”
Meditación: Cuánta gratitud hermanos salía del corazón de David, un humilde pastor de ovejas convertido en rey, no se explicaba tanto favor de parte de Dios. Pero fue por amor que Dios le dio este privilegio, para hacer notorias sus grandezas a los que vendrían después de él y a nosotros.
Pero nosotros no somos tan diferentes de David en ese aspecto. No merecemos la salvación que ahora gozamos ni todos los beneficios del sacrificio de Jesucristo. Hemos sido redimidos por puro amor, para que la grandeza de Dios se manifieste en nuestras vidas.
Dios nos mira ahora como a un hombre excelente, porque hemos puesto nuestra confianza y nuestra fe en Él, en ese sacrificio perfecto que el Hijo de Dios hizo al morir en la cruz y su resurrección. Estamos cubiertos con esa preciosa sangre y nuestra deuda fue cancelada. Salvos por Él y para Él.
Oración: “Señor, nuestros corazones están llenos de gozo y de gratitud por tanto amor que nos tuviste, gracias porque nuestra deuda fue pagada en aquella cruz, te amamos Señor y te pedimos que nos ayudes a vivir vidas que te agraden y te glorifiquen, vidas rendidas a tus pies. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén”
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