viernes, 11 de febrero de 2011

Limitando a Dios

Lectura: Éxodo 4:10-1310Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. 11Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? 12Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar. 13Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar

Meditación: Nos encontramos con el llamado de Moisés. Dios le llama tal cual es, para el Señor es el momento y la persona indicada para llevar a cabo la obra de sacar al pueblo de Israel de Egipto y llevarlo a la tierra prometida a Abraham.

Lo que me impacta de este pasaje es que podemos limitar a Dios. Podemos limitar a Dios que todo lo puede ¿Sabes por qué? Porque Dios cuando nos creó nos dio el libre albedrío, la capacidad de elegir. Cuando Dios te llama, si tú le dices que mejor mande a otro que esté más capacitado o que te ayude esa persona, limitas el poder de Dios porque él respeta el libre albedrío que te dio.

Así que si Dios te llama es porque te conoce profundamente y sabe que eres el indicado para cumplir la misión que presenta delante de ti. No limites su poder. El mismo que te dio tus habilidades y dones promete estar contigo y suplir todos tus defectos para que puedas llevar a buen puerto la misión para la que fuiste llamado.

Oración: “Señor, ayúdanos a no limitarte, a entregar todo lo que somos y lo que tenemos sin dudar, sin mirar a los que nos rodean, con la mirada puesta en ti y confiando en que si tu nos llamas también vas a proveer todo lo que necesitemos. Úsanos Padre, te entregamos nuestro libre albedrío y te decimos: Heme aquí, envíame a mí. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén.”

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