jueves, 10 de febrero de 2011

No a la carne

Lectura: Génesis 39:7-97Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo. 8Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene. 9No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?

Meditación: Hoy meditaremos en una situación que se le planteó a José en su vida.

Imaginémonos la situación. Supongamos que hemos llevado una vida marcada por trabajo mal pagado, las personas que más queríamos nos hicieron daño, nos llevan a la fuerza a un país extranjero, con costumbres diferentes, donde Dios no está presente en la vida de la gente que nos rodea.

Pero poco a poco llegamos a una posición de honor y nos confían todas las posesiones de una persona muy importante en ese país. Esa persona confía en nosotros y no anda mirando todo nuestro trabajo porque sabe que lo haremos bien.

Pero un día, la esposa de este personaje importante viene donde estamos. No hay nadie en la casa. Estamos a solas con ella, frente a frente. Ella es hermosa. Nos habla dulcemente y nos dice: Duerme conmigo. ¿Cómo reaccionaríamos hermanos? ¿Un “no” saldría de nuestros labios? Reflexionemos en nuestros corazones y admitamos cuánto nos falta para alcanzar esa santidad que Dios quiere de ti y de mí. Aprendamos de las palabras de José ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? Que tengamos a Dios en mente cuando venga la tentación. Amén.

Oración: “Señor, venimos ante ti reconociendo lo débil e imperfectos que somos, llena nuestra mente de ti Señor y que nuestras decisiones pasen por el filtro de tu persona, que hagamos todo conforme a tu voluntad y no a nuestra carne, ayúdanos a crucificar cada día nuestros deseos y a desearte sólo a ti. En el nombre de Jesucristo. Amén.”

No hay comentarios: