miércoles, 23 de febrero de 2011

La espada del valiente

Lectura: 2 Samuel 23:9-109Después de éste, Eleazar hijo de Dodo, ahohíta, uno de los tres valientes que estaban con David cuando desafiaron a los filisteos que se habían reunido allí para la batalla, y se habían alejado los hombres de Israel. 10Este se levantó e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó, y quedó pegada su mano a la espada. Aquel día Jehová dio una gran victoria, y se volvió el pueblo en pos de él tan sólo para recoger el botín

Meditación: Los tiempos difíciles en la iglesia, son tiempos en que los inconstantes y carnales salen huyendo de las responsabilidades y del compromiso con Dios, no están capacitados para hacer frente a la adversidad.

Pero siempre hay siervos de Dios que están en primera línea de batalla, plantándole cara a los problemas, sujetando la espada de la Palabra en sus manos. En la batalla, cuando usamos la Palabra, ésta queda grabada en nuestros corazones, al igual que a este hombre la espada se le quedó pegada en su mano.

Dice el texto que aquél día Jehová dio una gran victoria, el poder fluye cuando conocemos a Dios y estamos en comunión con Él. Fue de mucha bendición la valentía de este hombre, pero no seamos como el pueblo que sólo volvió para recoger el botín, las bendiciones de Dios, pero que no movió un solo dedo por Él.

Oración: “Padre, gracias por este nuevo día que nos das, te pedimos que nos ayudes a estar preparados y dispuestos en todo momento para tu servicio, que podamos levantarnos y conquistar con la espada de Tu Palabra en los momentos de adversidad, que no corramos a tomar tus bendiciones sin estar comprometidos, sin haber peleado por ti. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén”

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