Lectura: Esdras 7:8-10 “8Y llegó a Jerusalén en el mes quinto del año séptimo del rey. 9Porque el día primero del primer mes fue el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó a Jerusalén, estando con él la buena mano de Dios. 10Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos”
Meditación: Para guiarnos correctamente en la vida cristiana y que nuestro ministerio sea efectivo, debemos seguir tres procesos que se mencionan en este pasaje bíblico. Son aplicables en nuestra vida fuera de la iglesia y también cuando predicamos dentro.
Dios trae fruto a nuestras vidas cuando preparamos nuestro corazón, llenándolo de humildad y de ganas de hacer su voluntad. Quiere que nuestro deseo sea meditar y escudriñar su Palabra y llenemos nuestras mentes de ese conocimiento. Pero aún quiere más, quiere que apliquemos a nuestras vidas lo que hemos aprendido y que no quede sólo en teoría.
Si llevamos a cabo estos dos procesos, estaremos preparados para enseñar a otros con lo escrito en
Oración: “Señor, danos sed de tu Palabra cada día, que nos empapemos de ella y que ese conocimiento lo podamos llevar a la práctica, que seamos pruebas vivientes de que es posible vivir el evangelio que hemos recibido, ayúdanos y guíanos. En el nombre del Señor Jesús. Amén”
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