Lectura: Salmos 139:7-12 “7¿A dónde me iré de tu Espíritu?¿y a dónde huiré de tu presencia? 8Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. 9Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, 10aún allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. 11Si dijere: ciertamente las tinieblas me encubrirán; aún la noche resplandecerá alrededor de mí. 12Aún las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz”
Meditación: No existe ni un lugar en la tierra donde la mano de Dios no pueda llegar. Donde quiera que estés, en la situación que te encuentres, nunca dudes de su poder y su omipresencia. Aunque no lo veas o con tu mente pienses que se alejó de ti, no te preocupes, Él observa y sabe qué es lo mejor para ti en cada momento.
Puede que haya problemas en tu vida que te ahoguen de tal forma que no veas luz por ningún lado, pero como dice el texto bíblico “aún la noche resplandecerá alrededor de mí”.
Que sepas que Dios puede intervenir en tus situaciones difíciles o adversas pero también recuerda que sus pensamientos son más altos que los tuyos y él sabe lo que te conviene en cada momento. Y si tarda no dudes, espera y convierte ese problema en crecimiento espiritual. Dios te ama y quiere lo mejor para ti.
Oración: “Señor gracias por un día más, gracias por nuestros problemas y también gracias porque siempre estás aquí cuidando de nosotros, listo para darnos siempre lo mejor según tu voluntad, ayúdanos a esperar en ti y a usar la situación en que nos has puesto para tu gloria o cuando nos niegas lo que pedimos que lo convirtamos con tu poder en crecimiento. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén ”
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